¿Cuántas veces no queremos ver la realidad, y nos dejamos atrapar por el sentido común? ¿Cuántas veces preferimos ser ciegos, por comodidad, temor, indolencia, oportunismo?
Es necesario que giremos la mirada, que comencemos a cuestionarnos las verdades establecidas.
Aunque duela.
Sentir la luz en nuestros ojos, después de haber pasado nuestra vida en medio de la oscuridad, lastima. Hasta que nuestros sentidos se acostumbran.
Pero nunca, nunca permitamos que la rutina y la resignación nos adormezcan.
APOLOGÍA DE LA CEGUERA
Tan sólo por un instante pude ver.
Se me había concedido el milagro.
Hacía tanto tiempo que soñaba con contemplar el mundo y a los hombres tal cual son, que ya había olvidado la razón de mi ceguera.
Todo ocurrió una mañana. Al despertar, una luz demasiado potente me lastimó los ojos. Y éstos se abrieron.
Levanté la vista y miré mi cuarto... tan diferente, tan extraño... Las paredes (que había creído blancas) estaban revestidas de grandes capas de humedad. No había puertas ni ventanas; solamente muros oscuros, rasgados, repletos de artimañas y de intrigas.
Rápidamente, descubrí que existían las guerras, el odio, el placer de matar, las venganzas y las mentiras. Ya no encontraba dóciles justificaciones para la miseria. Los niños morían, los niños odiaban, los niños sufrían...
Se fueron cayendo todas las pancartas, todos los manifiestos, todas las ideologías.
Los gritos de placer, de terror y de furia me aturdieron. Yo misma gritaba.
De repente, el universo se reveló como un intruso. Noté cómo tendía sus trampas y cómo el ser humano lo aplaudía.
Los hombres se retorcían de dolor pero, a la vez, amaban ese dolor. Lo buscaban. Lo alentaban.
Extrañas criaturas carcomían sus gargantas, evitando que pudieran expresarse. Únicamente se oía el ruido, el silencio mismo se había transformado en un sonido atroz.
Ya no había colores, ni música, ni encanto. La magia se había perdido. Ya no valía. No era rentable.
El viento era incesante y, a su paso, iba borrando olvidos y recuerdos. No quedaban diferencias entre el hoy y el ayer, entre la vida y la muerte, entre lo puro y lo inmundo.
De nada servía ser valiente. El mérito y el talento eran despreciados. La mediocridad había subido a su trono.
En ese momento, deseé que no llegaras. Pero viniste. Me tomaste la mano y te miré. Tu hermosura y tus pretendidas virtudes habían desaparecido. Sólo permanecían las limitaciones, los miedos, el rechazo, un círculo invencible de traiciones y desidias. Ahí supe que nunca te había amado. Y no fui capaz de mantenerme a tu lado. Me tapé los ojos, quise arrancármelos, mas vos me condujiste hasta una esquina de la habitación y me señalaste un espejo.
Sin voluntad, casi resignada, fijé la vista en mi reflejo.
El espanto de la verdad fue demasiado grande.
Ahogada con mi propia brutalidad, decidí revertir el milagro. O, por mejor decir, comprendí que el verdadero milagro había sido obtener mi ceguera.
La oscuridad, nuevamente, se apropió de todo. Y entonces sonreí.
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Relatos
¿Quién es Mariana de Giuli?
Ésta es una pregunta que siempre hago al inicio de un reportaje (cámbiese el nombre por el del entrevistado, en cada caso).
Hoy me toca respondérmela a mí.
¡Y qué difícil es!
¿Cómo se hace para encerrar con palabras el alma? Entiendo que no es posible. Así que me limitaré a describir un poco mi persona.
Antes que nada, soy mujer. Y esto no es una simple marca en un formulario, ante la pregunta del género. Tampoco responde a una conducta feminista. Sino que abarca un gran número de aspectos míos, internos y externos. Y revela una parte importante de mi manera de mostrarme al mundo.
Puedo contarles que soy idealista, soñadora (aunque me gusta luchar por lo que deseo, y no dejar a los sueños en el estante inalcanzable de las fantasías), sincera (peco por falta de tacto muchas veces), impulsiva....
No debería avergonzarme al auto-definirme como inteligente, íntegra y perseverante. Porque también reconozco que soy impaciente, caprichosa e inquieta.
Hay algo que me caracteriza fuertemente: no estoy dispuesta a venderme. No concibo rematar mis principios y valores al mejor postor. Elijo ser dueña de mí misma.
Por supuesto, esto no me ayuda demasiado en una época en la que la vida humana se ofrece en los mercados; en la que los ideales se canjean a muy bajo precio; y en la que el oportunismo le va ganando la batalla a la verdad.
En numerosas oportunidades me encuentro flameando sola mi honestidad en el medio de una gran nube de hipocresía y mediocridad.
Y ojo que con esto no hablo mal de las personas que, por falta de oportunidades, son ignorantes. La ignorancia se sufre, la mediocridad se escoge.
Amo a los animales, la buena música, el arte, la lectura, escribir, el pensamiento crítico, los desafíos, la libertad, la pasión, la ironía bien empleada.
Odio la falsedad, el rencor, la rutina excesiva, la crueldad, la adulación, las dobles caras.
Durante mi vida, busqué siempre superarme y he estudiado varias cosas: Relaciones Internacionales, Ceremonial y Protocolo, Periodismo, Defensa Nacional. Y algunos idiomas: inglés, francés, portugués...
Sin embargo, aún no me pude insertar adecuadamente en el mercado laboral. Y sé que esto le sucede a muchas personas que, como yo, consideran que la capacidad y la buena voluntad están por encima de los intereses de turno.
No obstante no bajo los brazos. Al menos tengo la conciencia tranquila y sigo buscando.
Además, estoy convencida de que hay un número importante de gente que vale la pena.
Soy, seguramente, muchas cosas más.
Pero ya irán conociéndome.
Y yo también iré conociéndome.
De eso se trata la vida.
¿Y ustedes, quiénes son?
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Presentación
Actualmente circulan por internet millones de blogs; personales, de empresas, ligados a centros de poder; páginas que empiezan como un juego y que se olvidan al poco tiempo, webs pensadas y armadas con esfuerzo; con autores de todas las edades, religiones, pensamientos e intereses.
Entonces, ¿por qué un nuevo sitio? Hace tiempo que quiero dar a conocer mis reflexiones y el título del blog expresa exactamente lo que soy y creo.
La humanidad está a un paso de rendirse. Muchos lo han hecho ya, otros pasean con sus miserias a cuestas buscando no contagiarse con la pobreza de los demás. Y algunos aún pelean. Con acciones, con palabras, con símbolos o con gestos. No hacen falta enormes escenarios para decir una verdad, ni ruidosas pancartas para luchar por una idea.
Por esa razón abrí esta página. Acaso me impulse la tenaz utopía de no bajar los brazos, la necesidad de no querer mirar para otro lado, la rabia de a menudo no poder hacer nada frente a tanta injusticia, tanta malicia, tanta falta de dignidad que vivimos a diario.
Callar ante las garras del dolor equivale a aceptarlo.
Es por ello que escribo. Tal vez sea un grito expresado en caracteres, una palabra que vuela en internet, para pedir que actuemos, que abramos los ojos y nos pongamos en marcha.
Estamos destruyendo a nuestro país y a nuestro mundo. O permitiendo que suceda.
Seamos capaces de creer en los sueños y arriesguémonos a ser grandes.
Aprendamos, debatamos y empecemos a actuar, para evitar el final. Nuestro final.
Antes de rendirnos.
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Presentación
Antes de rendirnos daremos un grito
Reiremos con ganas, jugaremos limpio
Dejaremos fuera las mil y una excusas
De tantos cobardes que siempre renuncian
Será necesario alentar las verdades
Que sabemos nuestras, que erigen ciudades
Aunque no sea fácil, aunque estemos solos
Siempre habrá quien ame, más allá de todo
Los sueños que vuelan son los que con manos,
Corazón y empeño vamos modelando,
Acaso los llamen ingenuos y torpes
Porque lo mezquino se arrastra en el borde
Seamos guerrilleros contra la mentira
Huyamos del tedio, abramos la vida
Que nunca vendamos principio y conciencia
Que nunca compremos a aquel que no piensa
La lucha no es mansa, no aceptemos trampas
Versos enjaulados lloran mas no cantan,
Si el lector se anima y podemos vernos
Antes de rendirnos, seremos eternos.
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